
El Ailanto o Camote (Ailanthus altissima), también conocido como “árbol del cielo” por su rápido crecimiento, es un árbol originario de China que se introdujo en el s. XVIII como ornamental. Su rápida expansión de los últimos años supone una amenaza para la biodiversidad de la zona: se ha convertido en una de las especies invasoras más problemáticas en la Sierra de Madrid, al igual que en el resto de España y en otros países de Europa. La variación del clima ha influido en su propagación por zonas en las que antes no llegaba, porque no aguanta las heladas fuertes. Aparecen en cualquier tipo de terreno (se reproducen con gran rapidez en solares abandonados), desplazando a la vegetación autóctona y colonizando nuestros bosques y nuestra dehesa.

¿Por qué es perjudicial el ailanto?
- Desplaza a las especies nativas: su rápido crecimiento, su facilidad para reproducirse y su capacidad para colonizar diferentes tipos hábitats, impiden que las especies autóctonas puedan competir, alterando el equilibrio de los ecosistemas.
- Reduce la biodiversidad: es capaz de crecer casi en cualquier sitio, tipo de suelo y condición, reduce la variedad de plantas (les quita la luz, los nutrientes y el agua, aumenta el nitrógeno y acidifica el suelo). Sus hojas y su corteza tienen una toxina que inhibe el crecimiento de otros árboles y plantas autóctonas a su alrededor. También afecta a los animales que dependen de esas especies autóctonas para alimentarse o refugiarse.
- Afecta a las infraestructuras: sus raíces pueden dañar pavimentos, edificios y alcantarillados y derribar muros de piedra.
- Muy invasor y reproducción agresiva: una vez establecido, es muy complicado eliminarlo debido a la fertilidad y dispersión de sus semillas, a su reproducción por raíz (alrededor de cada árbol crecen decenas de hijuelos) y a su capacidad de rebrote (incluso tras las heladas o ser talado o quemado).
- Riesgos para la salud: en algunas personas puede causar alergias o irritación cutánea.



El ailanto en Collado Mediano
Aunque en el núcleo urbano hay ejemplares adultos desde hace décadas, lo preocupante es que en los últimos años se ha extendido muchísimo por todo el municipio, siendo una verdadera amenaza para el medioambiente (urbano y natural). Hay miles de brotes que si no se eliminan rápidamente se convertirán en árboles adultos en muy pocos años (en 3-5 años), desplazando a la vegetación autóctona y colonizando nuestras calles, nuestros bosques y nuestra dehesa, alterando el equilibrio de los ecosistemas.
¿Qué se puede hacer para evitar que siga colonizando nuestra zona?
- Evitar su plantación y propagación (está prohibida en España por ser una especie exótica invasora*).
- Aprender a reconocerlos y observar su evolución.
- Intentar controlar los que estén en nuestras propiedades: eliminando de raíz los ejemplares jóvenes, cortando regularmente las ramas que están cargadas de flores o semillas (para evitar su propagación) y llevar los restos al Punto Limpio. Si hay ejemplares adultos (de más de 20 cm de diámetro), solicitar permiso de tala al ayuntamiento e intentar eliminarlo completamente, incluido el tocón.
- Replantación o reforestación con especies nativas: Para evitar que vuelva a colonizar el área tras su eliminación.
- No utilizar glifosatos para su eliminación: contaminan los acuíferos y supone un grave perjuicio para las personas, los animales y las plantas.
- Participar en las “Ailantadas” que organiza Entorno Collado Mediano con apoyo del Ayuntamiento, donde se da más información sobre los ailantos y su forma de combatirlos y se intentan eliminar algunos ejemplares.



¿Cómo reconozco al ailanto?
Es un árbol enorme (puede llegar a alcanzar hasta 20-30 m de altura en pocos años), de una gran belleza, con unas hojas compuestas (foliolos) en forma de pluma. Pero tiene una sustancia química en el tronco y en las hojas (una toxina llamada ailantona), que actúa como herbicida natural, impide el crecimiento de algunas especies y ralentiza el desarrollo de otras.
Sus hojas son de un verde muy intenso, con los brotes nuevos rojizos (al igual que los tallos nuevos), lo que les hace ser muy reconocibles porque de lejos el color de la punta de las ramas llama mucho la atención entre tanto verde.
Las ramas de los ejemplares jóvenes y de los rebrotes son muy rectas y verticales y las de los adultos tienen forma de candelabro. Su corteza es grisácea, muy lisa en las ramas y en ejemplares jóvenes y más rugosa en los adultos. En primavera (al menos en nuestra zona) es de las últimas especies de árboles en empezar a sacar la hoja y no salen a la vez en todo el ejemplar, sino que comienzan por las puntas de las ramas, como penachos verdes con hojas rojizas.
Sus raíces pueden extenderse increíblemente lejos (entre 15 y 27 m de distancia del ejemplar principal). Estas raíces les sirven de reservorio de agua y de energía y también permiten al ailanto expandirse rápidamente, puesto que de ellas van surgiendo nuevos brotes de raíz, muy cercanos unos de otros. Al acumular gran cantidad de agua engordan mucho en poco tiempo y pueden provocan la rotura de muros cercanos.
Su flor suele ser de un color amarillo claro y con un olor muy intenso (a veces hasta desagradable). Si las abejas las polinizan, su miel tendrá un sabor desagradable. Sus semillas o sámaras crecen en racimos de color verde que van cambiando de color a medida que van madurando (anaranjado, rojizo intenso). Amedida que se van secando van adquiriendo un color más parduzco, un ocre claro. Las sámaras permanecen en el árbol durante muchos meses después de la caída de la hoja (incluso hasta después de la salida de las siguientes hojas), esperando que un golpe de viento las transporte lejos. Cada árbol adulto puede producir hasta 350.000 mil sámaras que se trasladan a muchos kilómetros de distancia a través del viento y de las aguas de los ríos. También es frecuente que se queden enganchadas en los surcos de los neumáticos de los coches. Por eso suele haber mayor concentración de ailantos a los lados de las carreteras.



¿Qué hacemos en las ailantadas?
Las Ailantadas son salidas organizadas por la Asociación Entorno Collado Mediano, con el apoyo del Ayuntamiento de Collado Mediano, para concienciar a la población de la importancia del control de los ailantos en nuestro municipio y tratar de eliminar algunos ejemplares situados en zonas críticas (cercanas al monte o la dehesa). Tenemos mapas en los que hemos ido marcando dónde se encuentran los ailantos. Durante 2024 contabilizamos unos 1400 ejemplares, aunque hay muchas zonas que siguen sin estar mapeadas y ha seguido aumentando el número de ejemplares cada año.
La forma más efectiva para que un ailanto no vuelva a salir es la eliminación completa del árbol y de todo su sistema de raíces y rebrotes. Si queda algún trozo enterrado es probable que vuelva a salir. Para ello hay que ir desenterrando poco a poco las raíces y tirando de ellas, procurando que no se rompan. Hay que ser pacientes: mejor quitar menos ejemplares totalmente que más ejemplares y que se queden parte de las raíces. A la larga es más efectivo.
En el caso de que no podamos eliminarlo de raíz, probaremos distintas técnicas para intentar que se seque (sal, anillado…) y realizaremos un estudio a lo largo del tiempo para comprobar su efectividad.
Los restos de los ailantos hay que depositarlos en las sacas para su recogida posterior por el Ayto. Las ramas no se deben dejar en el suelo porque pueden volver a echar raíces, aunque estén cortadas.



Otros métodos experimentales para controlar al ailanto
Hay varias investigaciones en marcha con hongos para intentar acabar con el ailanto, pero hasta que no estén más avanzadas y se vea que no tiene otros efectos secundarios pasado un tiempo, preferimos no probarlos en Collado Mediano.
- Reforesta, PN Sierra de Guadarrama y Ayto. Soto del Real: hongo saprófito Tramedes versicolor (es una especie ya presente en la zona de forma natural). En la Comunidad de Madrid se aplicó en Peña Sacra, Hueco del Paredón, El Tranco en Manzanares el Real y en la Ermita del Boalo en El Boalo. Esta técnica descompone los compuestos tóxicos. Actualmente no se está utilizando porque es compleja de aplicar (hay que tener en cuenta, entre otras cosas, el grado de humedad del tronco cortado) y han comprobado que tiene una eficacia muy baja
- El Instituto del Corcho, la Madera y el Carbón vegetal (Cicytex) también están experimentando con hongos saprófitos autóctonos. Una vez talado el ejemplar, se le insertan unas clavijas de madera infectadas con esos hongos
- En EEUU hay otros proyectos pilotos en marcha con el hongo Verticillium nonalfalfae
*Legislación sobre el ailanto
En España, las especies exóticas invasoras están reguladas por el Real Decreto 630/2013. A continuación, se nombran algunos aspectos contemplados en esa norma jurídica, que regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras:
- La inclusión de una especie en el catálogo, conlleva la prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos, de sus restos o propágulos, que pudieran sobrevivir o reproducirse, incluyendo el comercio exterior. Conlleva también la prohibición de su introducción en el medio natural en el ámbito del territorio nacional.
- Los ejemplares en posesión de particulares o ubicados en parques urbanos, jardines públicos o jardines botánicos, adquiridos antes de la entrada en vigor de este real decreto, podrán seguir siendo mantenidos por sus propietarios, localizados en recintos ajardinados, con límites definidos, y siempre que los ejemplares no se propaguen fuera de estos límites. En este supuesto, los poseedores adoptarán medidas de prevención adecuadas para evitar la propagación de los citados ejemplares al medio natural o seminatural.
